El profesional estrella y la idea equivocada del líder improvisado.

En H-UVA, apoyamos la formación de líderes que conecten con sus colaboradores. En el entorno laboral actual, es común ver que profesionales brillantes son promovidos a puestos de jefatura simplemente por su buen desempeño técnico. Sin embargo, dirigir personas requiere habilidades adicionales al conocimiento técnico. Cuando las organizaciones ignoran esta brecha y lanzan a un colaborador en un puesto de líder sin el acompañamiento adecuado, debilitan la cultura interna y alejan al talento. Partiendo de la necesidad de profesionalizar el liderazgo, analizamos por qué la gestión debe valorarse como una competencia independiente y continua.

El profesional estrella y la idea equivocada del líder improvisado.

El superempleado que se convierte en jefe

Cuando existe alguna oportunidad de crecimiento hacia una jefatura, coordinación o gerencia, pareciera coherente que la primera opción sea el empleado más productivo. Como resultado de su buen desempeño, el colaborador accede a un nivel mas alto de mando para el que no siempre está preparado.

Nadie contrataría a un contador sin formación en contabilidad, mucho menos se atendería con un médico que no estudió medicina; sin embargo, en uno de los puestos más cruciales para el éxito de una empresa, con frecuencia se seleccionan personas sin capacitación formal en gestión.

Si no te atenderás con un médico que no estudió medicina, ¿porque promoverías a alguien sin formarle habilidades de gestión a cargo de tantas vidas humanas?.

Aunque en un inicio comienzan a resolver cuestiones urgentes o “apagar fuegos”, la gestión de personal tarde o temprano pasará factura. Un líder formado y preparado se distingue por su inteligencia interpersonal y no solo por sus conocimientos técnicos. 

Por ejemplo, un fenómeno posiblemente recurrente es el de promover a un excelente ingeniero, analista o técnico a un puesto de jefe bajo la asunción de que, por dominar su especialidad, sabrá administrar a otros que hacen el mismo trabajo. El gran problema es que las habilidades necesarias para manejar personas son totalmente distintas a las del trabajo operativo previo. El líder de equipo debe saber establecer expectativas claras, delegar responsabilidades, controlar el avance sin microgestionar, dar retroalimentación oportuna, resolver conflictos y sostener conversaciones difíciles sobre el rendimiento.

Al ser un trabajo complejo que no resulta natural para todos, la falta de preparación da origen a diversas variedades de incompetencia gerencial: desde jefes que frustran a su personal por no definir con claridad las tareas, hasta líderes débiles que evitan conversaciones incómodas y dejan que los problemas graves se infecten en los equipos durante meses. La calidad de los mandos medios tiene un impacto directo en la retención del recurso humano y en los resultados de la organización; los malos gerentes, inevitablemente, alejan el talento.

Para evitar errores costosos y romper con la creencia de dejar que los líderes descubran el camino solos recomendamos enfocarte en los siguientes puntos para transformar la gestión en tu organización:

  1. Identifícalo correctamente (Valora la gestión como una habilidad importante)

La capacidad de dirigir no es una gama de conocimientos técnicos, sino una disciplina independiente. Sería importante que la organización auditara los perfiles antes de promover. Evaluar la empatía, la comunicación y la inteligencia interpersonal desde los procesos de selección interna permitiendo identificar si los candidatos cuentan con los cimientos para coordinar equipos, evitando el error de perder a un excelente operativo para ganar a un mal administrador.

 

Prepárate para lograrlo.

 

  1. Conoce bien al equipo (Transicionar del "hacer" al "guiar")

Un líder formado correctamente entiende que su rol ya no es ejecutar la tarea técnica, sino capacitar y dotar de herramientas a su equipo multidisciplinario para que ellos la logren con éxito. Esto requiere tiempo y energía dedicados a conocer las fortalezas de cada miembro. Al definir metas claras desde el inicio, el líder aprende a responsabilizar a las personas con respeto, eliminando la tendencia a tratarlas de forma tiránica o como niños caprichosos.

 

  1. Aplicar estrategias útiles (Mentoría y acompañamiento continuo)

Aprender a administrar es un proceso largo que requiere recursos, tiempo y constancia. 

Una estrategia sumamente útil serpia vincularte con colegas más experimentados de la empresa que puedan asesorar y guiar cuando surjan desafíos complejos. Dejarte envolver por la mentoría es la herramienta ideal para asegurar que el liderazgo positivo florezca en la tu actividad.

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